Gala
Todos se espantaron cuando me vieron llegar con abrigo a la gala de los cuartos medios. El evento más burgués y cínico del año requería ciertos parámentros estéticos que nadie estaba dispuesto a violar. Excepto yo, que entré con mi abrigo negro y me paré frente a esa masa de imbeciles vestidos de terno y corbata, malas copias de Los Bunkers, malas copias de Los Strokes.
Mientras ellos preparaban alguna broma estúpida, yo saqué la mauser escondida en mi abrigo y los llené de plomo.
Fue una gala que la prensa piñerista nunca olvidará.
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